Carolina
Alvarez Elizarraras
¿En dónde estabas cuando las balas
cayeron como lluvia sobre la voz,
cuando callaron la voluntad de las manos
que se levantaban para sembrar esperanzas,
cuando cegaron la luz?
¿En dónde estabas cuando la sangre
Quedó extendida por el suelo de tu indiferencia,
Sobre el sillón de tu conformidad,
sobre la ignorancia que vistes con el miedo?
Andrés del Collado
Domingo
26 de Octubre, llegamos al Distrito Federal, se siente el frio, pero al comenzar
la caminata hacia Bellas Artes los ánimos hacen que el clima se vuelva cálido,
nos concentraríamos en ese lugar para avanzar las cuadras que nos separaban del
Zócalo. La cita masiva era a las once de
la mañana, con el contingente de Tacámbaro nos ubicamos a una buena distancia
del templete. En medio del calor que ya se comenzaba a sentir se fueron dando
las presentaciones previas al arribo de AMLO, en unos minutos el templete se
llenó de las figuras principales, en los micrófonos alternaban Claudia Sheinbaum
y Jesusa Rodríguez
con
algunas consignas e información, el objetivo de la concentración se centraría
en la Lucha por la Defensa del Petróleo, sin embargo es egoísta que ante la
catástrofe nacional de ingobernabilidad y los actos de lesa humanidad, la asamblea
no se centrara en los hechos de Ayotzinapa, en hablar sobre esos 43 estudiantes
desaparecidos. Por supuesto que las reacciones ante la concentración masiva y
el poder de convocatoria que sigue teniendo MORENA se iban a suscitar, una vez
hecho el discurso de AMLO inmediatamente la respuesta fue (para variar)
exigirle cuentas sobre su relación con el ex gobernador de Guerrero y el ex
alcalde de Iguala, no tardaron en circular las fotos suyas aludiendo una
implicación y un lazo que casi casi ya lo hace responsable de los crímenes de
estos servidores públicos. Es increíble ver las reacciones de los seguidores
del PRIAN y antiobradoristas de hueso colorado, (la verdad sin congruencia aparente),
AMLO sigue despertando reacciones porque mueve conciencias y como lógico
mecanismo de defensa muchos salieron a publicar los mismos cuestionamientos y
críticas, las mismas fotos de Obrador con los ex servidores, exigiendo
respuestas e ironizando con las imágenes públicadas, ¿pero saben que es lo
verdaderamente triste? Que desafortunadamente se centran en las situaciones
laterales y se olvidan del problema central: Los alumnos de la normal rural que
siguen sin aparecer. Por ellos no exigen cuentas, por ellos no claman justicia,
por ellos no realizan marchas, por ellos no publican fotos demandando
respuestas… así de improcedentes las reacciones nacionales ante un hecho que a
nivel internacional causa descontento, indignación y enojo.
Regreso
al domingo pasado, primero fue Batres quien inició el discurso del día, le seguiría
Elena Poniatowska, y cerraría Andrés Manuel López Obrador, cuando tocó el turno
de Elena se podía observar en su rostro el semblante desencajado por lo que
estaba a punto de leer, no pudo terminarlo, un desmayo interrumpió su alocución,
inmediatamente fue auxiliada por los ahí presentes y acompañada por Beatriz
Gutiérrez Müller. Un discurso tan singular como conmovedor: “Regrésenlos” (comparto
el discurso integro)
“Hoy, domingo 26 de octubre,
a un mes de la ausencia de los 43 muchachos desaparecidos de la Normal Rural de
Ayotzinapa por la Policía Municipal de Iguala, Guerrero reclamamos aquí en el
centro del país, en la capital de México, la presencia de los muchachos y
pedimos a cielo abierto y en voz alta: “Regrésenlos”. La Normal Rural de
Ayotzinapa, Guerrero es muy pobre pero es el único lugar donde los que nada
tienen pueden recibir una educación superior gratuita. Es la única opción de
los campesinos que han escogido ser maestros rurales. Las habitaciones de los
estudiantes de la Normal evidencian la miseria, el abandono de los muchachos.
Su comida también. Cuando a uno de ellos le sirvieron leche exclamó que era la
primera vez que la veía y sonrió al decir que le gustaba. Así como la leche,
son muchos los alimentos que los chavos desconocen. Sus camisetas, sus
mochilas, sus suetercitos recargados en los muros de su cuarto vacío, sus
utensilios de plástico, todos son prendas de pobre.
Ya es hora de que en México
hablen los pobres, ya es hora de que los ciudadanos se manifiesten por encima
de los partidos. Ya es hora de que seamos consultados. Ser consultado es un
derecho político que demandamos desde hace mucho tiempo los habitantes de los
32 estados de la república. Somos miles los mexicanos que no nos sentimos
representados, miles los mexicanos que queremos una democracia participativa,
miles de mexicanos que levantamos la voz y pedimos ser tomados en cuenta en los
asuntos públicos, sobre todo en los de trascendencia nacional como es nuestro
futuro energético. Los grandes temas nos conciernen pero conciernen sobre todo
a los jóvenes porque además de ser el futuro tienen que mantenerse vivos. Sin
ellos simplemente no hay país. Así como se dice “Sin maíz no hay país”, sin los
jóvenes no hay nada.
El pasado miércoles 23 de
octubre en una marcha que NO convocó un solo partido, los ciudadanos se
organizaron solos e inauguraron una protesta ejemplar, absolutamente fuera de
serie. La marcha resultó cinco veces mayor que la consignada por los medios:
350 mil personas, un río de gente seguía entrando y abarrotaba las calles
aledañas al zócalo de por si lleno a reventar. La multitud protestaba contra el
crimen de Ayotzinapa, un crimen de lesa humanidad. Los estudiantes fueron
cazados, sometidos a la tortura hasta la muerte, a la desaparición forzada, a
ejecuciones arbitrarias y ahora los culpables quieren librarse de su
responsabilidad acusando a los jóvenes y buscan criminalizarlos al querer
ligarlos al cartel de “Los Rojos” o a “Guerreros Unidos”. No se vale desviar la
investigación de los hechos y deslizar en conferencias de prensa que se trata
de un enfrentamiento entre cárteles. Tampoco se vale implicar a los muchachos
en grupos guerrilleros. El “caso Iguala” es una mancha atroz en la vida oficial
y política de nuestro país ya de por sí hundida en el lodo.
El periodista París Martínez
se preocupó por levantar con amigos y familiares perfiles de los estudiantes.
Es justo, a pesar de que solo podamos hacerlo con unas cuantas líneas, que
recordemos a cada uno y por eso les pido que después del nombre y la descripción
de cada muchacho digamos todos al unísono: “Regrésenlo” así como en la
Guardería ABC en Hermosillo cuando la muerte de 49 niños y 76 heridos, el 5 de
junio de 2009 dijimos “Presente”, el nombre de cada niño.
1. Jhosivani Guerrero de la
Cruz, de 20 años, de Omeapa delgado, de cara espigada, de ojos rasgados apodado
“Coreano” camina 4 kilómetros de ida hasta la carretera para tomar el
transporte y cuatro de regreso porque quiere ser maestro de primaria en su
tierra Omeapa.
2. A Luis Ángel Abarca
Carrillo, de 21 años, de la Costa Chica, de San Antonio, municipio de Cuautepec
lo apodan Amiltzingo. Muy cariñoso, es miembro de la “Casa Activista” en la que
los normalistas pueden inscribirse para recibir formación política. Allá
adentro resuena el nombre de Lucio Cabañas. Los ricos de Guerrero consideran
revoltosos a los normalistas porque el héroe al que buscan imitar es el
guerrillero Lucio Cabañas que también fue maestro.
3. A Marco Antonio Gómez
Molina, de 20 años apodado Tuntún de Tixtla le encantan las tocadas de rock, le
gusta mucho “Saratoga”, “Extravaganza”, “Los Ángeles del Infierno”. También él
es compañero que siempre hace reír de la Casa Activista.
4. A Saúl Bruno García, de 18 años lo conocen como
Chicharrón, y es “desmadroso”, es de los que trata de hacerte reír hasta donde
más, muy bromista y amistoso. Es de Tecuanapa y le falta el dedo anular de la
mano izquierda porque se lo mordió el molino cuando hacia la masa. Saúl Bruno
García rapó a todos los de la “Casa Activista”. Un compañero tenía fotos del
momento de la rapada en su celular, pero los policías se lo quitaron.
5. Jorge Antonio Tizapa
Legideño, de Tixtla tiene 20 años –dice su mamá–, y tiene un hoyito en la
mejilla izquierda. Le gusta trabajar en el campo sembrar granos y hortalizas
porque nunca alcanzan los recursos del gobierno estatal para los 500
estudiantes.
6. Abel García Hernández, de
Tecuanapa es un niño campesino de 19 años, tiene una mancha atrás de la oreja
derecha, es flaquito y mide 1.62 de altura.
7. A Carlos Lorenzo Hernández
Muñoz, de 19 años lo bautizaron como “el Frijolito” y es de la Costa.
Parlanchín, siempre está dispuesto a ayudar a las personas”. “El Frijolito” fue
el primero en ponerse de pie para donar su sangre cuando la pidieron en Tixtla
para un enfermo.
8. Adan Abraján de la Cruz,
de 20 años, campesino, es del Barrio de El Fortín, en Tixtla, un pueblo que
cuida la Policía Comunitaria. Es del equipo de futbol de los Pirotécnicos de El
Fortín, sus amigos lo consideran buen futbolista…
9. Felipe Arnulfo Rosa, campesino
es de un rancho del Municipio de Ayutla y tiene 20 años. Se cayó de espaldas
siendo chiquito y tiene una cicatriz en la nuca.
10. A Emiliano Alen Gaspar
de la Cruz, lo bautizaron como “Pilas”, por inteligente. “No echa relajo, es
sereno y razona mejor que otros, le gusta tener todo en su lugar”. Emiliano fue
uno de los 20 alumnos de primer ingreso que, hace dos meses se inscribieron en
la Casa Activista. Diez miembros de la Casa Activista se encuentran entre los
43 normalistas secuestrados el 26 de septiembre.
11. César Manuel González
Hernández, de 19 años es de Huamantla, Tlaxcala, desmadroso, tiene el apodo de
“Panotla”, pero también le dicen “Marinela”, porque una vez, en Jalisco, se
llevó la camioneta de la empresa que hace pastelitos.
12. Jorge Alvarez Nava, “el
Chabelo” de 19 años es del municipio de Juan R. Escudero, Guerrero, tiene una
cicatriz en el ojo derecho y es tranquilo. Nunca alburea a nadie, nunca dice
una grosería y su paciencia hace que nunca le falte al respeto a nadie. Es uno
de los más sensibles de la Casa Activista... Sus padres aguardan en la cancha
deportiva de la Normal de Ayotzinapa y se abrazan al hablar de él.
13. José Eduardo Bartolo,
Tlatempa, de 17 años es de Tixtla, estudiante de primer año de la Normal Rural.
Su padre es albañil de oficio y espera que su hijo sea profesionista.
14. Israel Jacinto Lugardo, de 19 años es de Atoyac, y
sus amigos lo apodan “Chukyto”. Su mamá sostiene un cartel con el rostro de su
hijo y lo exhibe ante los automovilistas, durante la toma de la caseta de Palo
Blanco, en la Autopista del Sol. “Él es medio robusto, tiene una cicatriz en la
cabeza. Su piel es morena clara, su nariz media chata. Es un buen muchacho, se
vino con mucha ilusión a estudiar.
15. Antonio Santana Maestro,
apodado Copy porque habla muy bien en público, es reconocido en la Casa del
Activista a la que acuden los otros jóvenes. El Copy toca la guitarra, también
le gustan los videojuegos, juega con el PSP… pero lo que más le encanta, es la
lectura…”
16. Christian Tomás Colón Garnica,
de 18 años de Tlacolula de Matamoros, Oaxaca. Su papá viajo desde su tierra
apenas se denunció el rapto de los 43 jóvenes normalistas. “Yo soy jornalero,
gano 600 pesos semanal, máximo, y eso cuando hay, porque a veces no hay
trabajo. Mi muchacho quiere ser maestro esa es la profesión que él quiere, pero
lo frenaron, lo detuvieron… ¡¿Qué vamos a hacer?!”
17. A Luis Ángel Francisco
Arzola, de 20 años, sus compañeros normalistas lo conocen como “Cochilandia”,
pero nadie sabe por qué. Llegó con el apodo. Es un chavo serio, trabajador, y
aquí lo estamos esperando y queremos que él sepa que no vamos a parar hasta
encontrarlo”.
18. Miguel Ángel Mendoza
Zacarías, de Apango, municipio Mártir de Cuilapa tiene 23 años, y sus compañeros consideran
que el “ya es grande”. Ellos tienen entre 17 y 20 años. En su pueblo, Apango,
era peluquero para salir adelante. Es un chavo bajito, “chido” según sus cuates
porque los apoya, da consejos, da todo a cambio de nada. Cuidaba a sus papás y
a sus hermanos. Vino a la Normal en el mismo asiento del autobús con un
compañero “pero empezaron los balazos y desafortunadamente él corrió para un
lado y yo para otro, a él lo arrestaron los policías de Iguala, yo logré
escapar, pero desde entonces no lo encuentro…”
19. Benjamín Ascencio
Bautista, de 19 años, a quién le dicen “comelón” porque un día se acabó solo
todas las galletas en una mesa durante una conferencia es originario de
Chilapa. Antes de ingresar a la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa fue educador comunitario del Consejo Nacional
de Fomento Educativo (CONAFE). Se prepara a voluntarios para alfabetizar en
poblaciones marginadas, aisladas, rurales e indígenas de todo el país.
20. Alexander Mora Venancia,
de 19 años y proveniente de “El Pericón”, municipio de Tecuanapa, Guerrero,
nadie le podía quitar la idea de ser maestro. Le gusta dar clases. Primero
ayudó en el campo pero quiso estudiar… “Y yo le exijo –dice su padre- a la
autoridad que haga su trabajo como debe ser, que no tape a los culpables de la
masacre que cometieron los policías de Iguala y su presidente municipal. Así
como vivos se los llevaron, quiero que vivos los regresen…”
21. Leonel Castro Abarca,
campesino de la comunidad de “El Magueyito”, municipio de Tecuanapa, no tiene
apodo y para sus amigos “es una persona seria, pero con sentido del humor.
Sueña con ser maestro, para sacar a su gente adelante.
22. Everardo Rodríguez
Bello, de 21 años es originario de Omeapa. Lo conocen como El “Shaggy” porque
se parece al de Scooby Doo. Técnico en mecánica automotriz desde el CONALEP se
enoja mucho con la desigualdad sobre todo cuando se trata de comida: si a ti te
dan seis tortillas y a él cinco, protesta.”
23. Doriam González Parral,
de Xalpatláhuac, Guerrero tiene 19 años. Es chaparrito y “se ve como un
niñito”, “y por eso le dicen “Kínder”. Causa mucha gracia cuando echa
relajo. Tiene un hermano en la Normal…
Los hermanos entraron juntos, es notoria su fraternidad y los dos fueron
secuestrados juntos…”
24. Jorge Luis González
Parral de 21 años, es el hermano mayor de Doriam, el Kínder, es un compañero
serio que ha trabajado en diferentes taquerías y aunque le gustaba quería
progresar y escogió ser maestro igual que Kinder su hermano. Su apodo es
“Charra” porque tiene una cicatriz en la pierna como si se la hubiera hecho con
una charrasca…”
25. Marcial Pablo Baranda,de
20 años habla una lengua indígena y quiere ser maestro bilingüe al lado de
otros maestros bilingües que vienen de pueblos todavía más pobres. Es bajito,
buena onda, primo de Jorge Luis y Doriam
y sus amigos lo apodan “Magallón”, porque su familia tiene un grupo musical
tropical con ese nombre que canta canciones de su tierra la Costa Chica. Se la
pasa cantando cumbias y toca la trompeta y las tarolas.
26. Jorge Aníbal Cruz
Mendoza, de Xalpatláhuac, también es de la banda de los Kínder, a él le dicen
“Chivo” y es serio y aunque se lleva bien con todos casi no echa desmadre…”
27. A Abelardo Vásquez
Peniten, originario de Atliaca, Guerrero, le gusta el futbol. En un partido
hace poco metió muchos goles… Nunca echa desmadre, se da a respetar porque
nunca le falta al respeto a nadie ni anda criticando. Además del futbol le
encanta estudiar porque agarra un libro y agarra otro y otro, y otro.”
28. A Cutberto Ortíz Ramos de Atoyac le dicen “El Kománder”
porque tiene cierto parecido con el cantante de corridos norteños. Tiene una
mirada muy fuerte, es robusto, alto, amigable, responde de buena manera. En los
campos de cultivo de la escuela le echa ganas… Y le encanta contar un chiste de
Bob Esponja, se ríe e imita a la perfección la risa de Bob Esponja…”
29. Bernardo Flores Alcaraz,
campesino, tiene 21 años y en su pecho un lunar como una manita de gato… Tiene
mucha ilusión de ser maestro y de ayudar a los niños y a los señores adultos
que no saben leer ni escribir. En el campo hay mucha gente rezagada en
educación y su ilusión es enseñarles…Los 43 normalistas salieron a recabar
fondos para hacer sus prácticas, no se vale que les trunquen su vida y los
dejen tirados en su sangre…
30. Jesús Jovany Rodriguez
Tlatempa de Tixtla apodado el Churro de 21 años es el mayor de cuatro hermanos
y “el único apoyo de su mamá” según su prima quien marchó durante cinco horas
manteniendo en alto una pancarta con su retrato. Lo invitaron a la jornada de
boteo del 26 de septiembre. Es un muchacho sumamente noble que mantiene a una
sobrina de un año porque su hermana es mamá soltera y funge como figura
paterna. Su prima reclama con furia su presentación así como pide justicia para
los muchachos de Tlatlaya en el estado de México que son muchos.
31. Mauricio Ortega Valerio
de Matlalapa o Matlinalpa cerca de “La Montaña” 18 años es apodado “Espinosa”
porque cuando lo raparon – tradición en la Normal de Ayotzinapa para los
alumnos de primer ingreso– le salió cierto parecido con Espinosa Paz, el
cantante.
32. A Martín Getsemany
Sánchez García de Zumpango, de 20 años, a quién le gusta jugar futbol y le va
al Cruz Azul, toda su familia lo busca. Tiene ocho hermanos y durante la marcha
del miércoles 22 en Chilpancingo, sus familiares llevaron una manta con su
fotografía.
33. Magdaleno Rubén Lauro
Villegas de 19 años, conocido como El Magda, es un compa tranquilo y noble que
estudia para convertirse en maestro bilingüe, para para dar clases a los niños
indígenas que no hablan español…”
34. Giovanni Galindo
Guerrero de 20 años conocido como el Espáider, “porque es flaquito y tiene su
propio estilo para correr y brincar como si se estuviera colgando de las
telarañas igual que el “Hombre Araña”…”
35. A José Luis Luna Torres
de 20 años de Amilzingo, Morelos, sus cuates le dicen Pato, porque se parece al
Pato Donald y tiene voz de pato. Es serio, tranquilo, siempre te habla bien, es
buena onda, pero es callado y no echa mucho desmadre.
36. Julio Cesar López
Patolzin de 25 años de Tixtla “no tiene apodo. Le dicen simplemente “El Julio”.
Es buena onda el bato pero calladito, no echa mucho relajo, solo se lleva con
unos pocos pero siempre es agradable…”
37. A Jonás Trujillo
González de la Costa Grande del Ticuí municipio de Atoyác de Álvarez le dicen
Beni porque su hermano también está en la Normal de Ayotzinapa pero en segundo
año y él se llama Benito… Por lo tanto ellos son los Benis… Es alto, gordito y
se lleva muy bien con su hermano. Los dos son muy parecidos, aunque el menor es
más alto y más clarito de piel…”
38. A Miguel Ángel Hernández
Martínez, de 27 años lo apodan “Botita” porque a su hermano mayor quien también
estudia en la Normal le dicen “El Bota” y a él , en automático, le pusieron “el
Botita” aunque es de estatura media y gordo, nada desmadroso, siempre amigable,
sano, no pesado: No es alburero, es buena onda de echar la mano, pendiente de
los demás, un chavo muy solidario con todos, que en la clase le explica al
profe y le hace el paro…”
39. Christian Alfonso
Rodríguez de 21 años, de Tixtla anhela ser maestro y le gusta la danza
folclórica. “A él le dicen “Hugo” porque siempre usa playeras de Hugo Boss. Su
primo en la marcha del miércoles 22 se quedó ronco de tanto explicar: “No solo
es mi primo, es mi amigo… es una persona muy aplicada, muy dedicada al estudio
y a la danza y es injusto que alguien que se entregue y se esfuerce de ese
modo, sufra consecuencias trágicas a manos del gobierno…”
40. José Ángel Navarrete
González de 18 años comparte una habitación dentro de la Normal con otros dos
jóvenes, en la que no hay un solo mueble, ni siquiera camas, sólo pliegos
raídos de hule espuma.
41. A Carlos Iván Ramírez
Villarreal de 20 años le dicen “El Diablito” La verdad es que es bueno, no se
mete con nadie, tranquilo, quiere ser alguien pero en buena onda, no payaso
pues…”
42. José Ángel Campos Cantor
de 33 años de Tixtla es el de mayor edad de los 43 normalistas desaparecidos.
Aunque mayor nunca abusa de los demás, al contrario, apoya en todo, es amigo de
todos…”
43. A Israel Caballero
Sánchez originario de Atliaca, un pueblito a la mitad del camino entre Tixtla y
Apango le dicen “Aguirrito” por gordito. Está preparándose para ser maestro en
comunidades indígenas y cuando sus compas le dicen Aguirrito protesta: “No sean
cabrones, no me pongan esa chinga…”
Ayotzinapa está destrozado.
México está destrozado. Los alumnos de la Normal de Ayotzinapa conservan los
tenis rotos de sus compañeros, su ropa, hasta los cartones que les sirven de
cama. Esperan su regreso a pesar de que al extraordinario sacerdote Alejandro
Solalinde, protector de los migrantes que ahora mismo celebra misa en
Ayotzinapa, varios testigos le dijeron que los estudiantes habían sido
asesinados, desmembrados y tirados a una fosa a la que le prendieron fuego. No
hay respuesta suficiente entre crimen tan grande. La foto del estudiante del
estado de México Julio César Mondragón al que le sacaron los ojos circula en
Internet, su rostro desollado. Estamos ante una catástrofe nacional. En cinco
estados hay protestas en apoyo a los 43 desaparecidos. México se desangra. La
comunidad internacional está escandalizada y considera que México es ahora el
país sin guerra más peligroso para los jóvenes. Jóvenes mutilados, jóvenes sin
cuerpo, jóvenes asesinados. En el mundo entero resuena la indignación. La madre
del estudiante de Guadalajara Ricardo Esparza que asistió al Cervantino de
Guanajuato dijo que agradecía recibir el cuerpo muerto de su hijo para llevarle
flores. ¿No resulta monstruosa su conformidad? O como se pregunta Gloria Muñoz
Ramírez. “¿Hasta dónde ha llegado el terror implantado por el gobierno en el
seno de la sociedad?” Frente al terror solo queda la unión de un pueblo que se
levanta y grita como lo ha hecho durante días: “Vivos se los llevaron, vivos
los queremos”.
#TodosSomosAyotzinapa
Un saludo para el
colaborador de esta quincena quien me permitió transcribir sus palabras en este
texto, ¡un fraternal abrazo hasta Madrid Andrés!